jueves, 15 de diciembre de 2011

Chao

No soy lo que ve, estoy aquí esperando a que quiera verme en realidad. Estoy aquí dispuesta a ser yo, en toda la esencia de mi ser, cuando usted decida abrir los ojos y ver lo que tiene. Estoy aquí esperando, silenciosa y bella, esperando que lo entienda, porque no pierdo la esperanza de que lo haga.


Simplemente espero...


Estoy allí solo para quien me quiere ver, mis palabras son hermosas para quien las quiere escuchar, mi corazón es sensible para quien conmigo quiera sentir, mi silencio es armonioso para el que lo quiera disfrutar. Soy mucho más de lo que la mayoría puede ver, soy lo que fui junto con lo que quiero ser.


Así que chao, me cansé. Me cansé de esperar a que quieran verme y de que mi corazón esté como loco esperando a que entiendan lo sensible que es. Chao, me cansé de escuchar que el mundo está hecho mierda y que la vida es solo problemas. Entonces, me voy, me voy lejos donde solo yo me escucho, donde solo estoy yo, yo que me aprecio a mí misma y que me doy ideas optimistas. Me cansé de estar ahí intentando, desesperadamente, que me vean, que me escuchen, que me sientan, ya no puedo más con eso, ya no.


Si me quieren ver, tendrán que esforzarse más ahora; porque no voy a estar donde estoy, si me quieren escuchar; tendrán que ver a través de estas letras para entender, si conmigo quieren sentir; tendrán que entrar a mi nuevo lugar y si mi silencio les trae paz, que bien, porque por mucho tiempo, será lo único que tendrán de mí.


Voy a estar ahí, lejos, donde el mundo vale la pena por más hecho mierda que parezca y donde me aprecian, donde mi locura es tierna y merezco amor, donde puedo ser completamente yo y no importa si a alguien se le ocurre verlo.


Simplemente....adiós, me voy.

domingo, 28 de agosto de 2011

Solo un verso...


Solo soy un verso a disposición de quien quiera ver a través de mis ojos. Soy poesía en la cabeza de la persona sensible, un verso de carne y hueso obligado a vivir esta vida de dificultades y adornos que no dejan ver en lo profundo de los corazones. Soy un verso guardado en un cuerpo que se libera cuando alguien decide convertirlo en una poesía o cuando se le permite volar. Entonces este cuerpo pesado se vuelve transparente como el agua limpia para dejarme libre de hacer arte, la que se ve, pero sobre todo...se siente.

viernes, 22 de julio de 2011

Y ahora...

Tomé medicinas amargas
que me rasparon la garganta
y se me quedaron en el corazón;
y ahora estoy aquí.

Cavé pozos profundos
y me sumergí,
me tiraron tierra encima,
pero logré salir al fin.

Me hicieron caricias
que me dolieron en el alma,
me quemaron la piel.
Y con un golpe volví a la realidad.

Me arranqué un pedazo del alma
para dárselo a alguien con dolor,
alguien que lo tiró al suelo
y nunca me devolvió el amor.

Volé por las nubes,
me arrastré por los suelos,
las heridas me dejaron cicatriz
y ahora estoy aquí.

Ahora lloro y río,
todo sin razón.
Ahora solo pienso
y dejo que todo suceda a mi al rededor.

Ahora solo espero
que alguien me rescate el corazón.
Espero que alguien vuele hasta caer herido,
que lo entierren y resucite...
hasta que logre llegar a mí
e internarse en mi alma con dulce dolor.

sábado, 25 de junio de 2011

Amor, arte y movimiento

Seguiré aquí aunque duela, seguiré adelante aunque se me salgan las lágrimas y sude todo mi cuerpo. Seguiré esperando el momento preciso, esforzándome para alcanzarlo. Seguiré sintiendo que solo quedo yo en el mundo, con solo abrir los ojos y moverme con decisión. Seguiré dando forma de movimiento a mis pensamientos, forma de inspiración, de pasión y de gozo. Seguiré dejando que mi cuerpo se mueva al son de una melodía, pero sobre todo, al son de mi corazón.


No importa cuanto cueste, no me importaría si quiera, dar la vida en ello. Me importa seguir volando alto con música y recuerdos, me importa seguir sintiendo ese bello momento. Ya me da igual si quedo casi muerta de cansancio, me dolería más verme atrapada en este mundo sin sentimientos, que lo que puede doler ver mis pies sangrar.


Es lo único que pido, es lo que coloco bajo Dios en esa pirámide de amor y lo que me hace sentir que cualquier sufrimiento en la vida, vale la pena, contar de alcanzar ese vuelo, ese sentimiento de existir de una forma más allá de lo comprensible. Es lo que me hace sonreír a la vida y avanzar con decisión en esta montaña rusa de emociones.


Me da igual si piensan que estoy loca por tener tanto amor al arte, a las emociones en un flujo de movimiento. Por muchas otras cosas me han llamado loca ya, entre más me dicen loca, yo más alto vuelo, más fuerza tengo.

sábado, 21 de mayo de 2011

Una niña de ojos tristes

Sus ojos eran tristes y vacíos; pero con esa ternura que hacía que la quisieras abrazar, sus labios eran delicados y suaves; como si no les permitiera a menudo abrirse para hablar. Daba la sensación de una inocencia obligada, proyectaba un silencio triste.

No la pude escuchar hablar si no hasta horas después, me dijo un tímido hola, como si todo ese rato hubiera querido hablarme sin atreverse. Yo la saludé muy tranquila, pero mi tranquilidad preció asustarla más, no estaba acostumbrada a un tono amistoso sin hipocresía, si querer quitarle esa niñez que tanto trataba de conservar, a pesar de todo, con su imagen inocente y callada. No quise asustarla más, así que solo me quedé ahí, callada y esperé a que hablara.

Sin saber en qué momento, ni por qué, me contó su vida, su dolor, se dejó crecer por unos segundos y me contó las cosas horribles que le habían pasado. Yo solo la escuché, ella ni si quiera sabía por qué me lo contaba. Ya todo lo que me decía era pasado, ella sabía muy bien que debía dejarlo atrás, pero para hacerlo necesitaba hablarlo primero. No necesitaba consejo, sabía bien qué debía hacer, yo solo me quedé callada, ahí escuchando todo lo que me decía y dejé que una lágrima corriera hasta mi boca y muriera en mis labios. Me dolía escucharla, era una niña obligada a crecer, sin embargo, supe que le iba a ir bien, supe que en su vida todo lo que me contaba le iba a servir para formar un buen criterio y un buena perspectiva de la vida.

Observé como, poco a poco, esa inocencia en su mirada se convertía en decisión y seguridad, pude observar como, al contarme todo es que tenía guardado, sus ojos se volvieron perdidos, pero sabios; y decidí que ahora podía hablar, que ya no la iba a asustar más con simples palabras y le dije que recordara bien todo eso, que dejara que eso la definiera, pero que no dejara que la moviera a hacer el mal, que ella iba a estar bien, le iba a ir bien, todo lo que había pasado, la había hecho entender muchas cosas que le iban a servir de mucho en esta vida.

No se qué pasó con ella ahora, pero confío en que está feliz, en que tiene una buena vida y sigue aprendiendo cuando tiene que aprender.

lunes, 18 de abril de 2011

Solo despertó un día...

Despertó un día soñando, aún soñaba, aunque acabara de despertar. Soñaba con que un día se iría lejos y dejaría de sufrir, sólo despertó soñando que tenía alas para escapar de ese lugar. Hace un par de días había despertado con una cruda realidad, había despertado en ese lugar, sin saber cómo acabó allí y días después no parecía reaccionar ante nada real, su realidad parecía ser ese sueño, esa ilusión.

No respondía a nadie, no escuchaba lo que le decían, todo el día estuvo en su propio mundo, escapando físicamente en sueños, escapando mentalmente en la realidad. Al irse a dormir notó lo liviano que se había sentido ese día su cuerpo, solo cerró los ojos y se abandonó en la penumbra de su celda.

Nadie sabe cómo sucedió, nadie sabe en qué momento escapó, todos la vieron acostarse, los guardas nunca la vieron levantarse, simplemente, a la mañana siguiente la cama estaba vacía, solo la ocupaban las sábanas, la almohada y una pluma, una cuidadosamente colocada. Nadie sabe qué pasó, yo solo digo que voló.

domingo, 27 de marzo de 2011

De amores ajenos...

Ella pretendía rendirse,
no entendía la importancia de luchar,
veía en su amor todo perdido
y el dolor de un rasguño como algo letal.

Tenía vendados los ojos,
con el miedo de no volver a amar.
Sin embargo alguien veía por ella
y le ayudaba a no tropezar.

Él apenas sanaba su corazón,
cuando una nueva herida llegó.
Quiso cerrarlo por completo
y evitar el amor.

Pero no podemos evitar los sentimientos,
estos solo llegan y ya,
por más que queramos que no estén,
ellos persistirán.

No sé cómo terminó la historia,
pero confío en que hubo un buen final.
Un corazón que sana poco a poco
y un alma que se vuelve a ilusionar.